Un comienzo mágico…

Embarazo Ayurveda

El reconocido médico hindú Deepak Chopra sugiere yoga, meditación y alimentación balanceada para que el bebé crezca armoniosamente. Seguí esta guía de ejercicios y recomendaciones basada en la sabiduría ancestral del Ayurveda, para transmitirle toda la paz que necesita.

Para el bebé en gestación, las primeras semanas de vida intrauterina significan la toma de conciencia de su propio existir. Todas las experiencias que vive antes de su nacimiento –gracias al vínculo estrecho que lo une a su madre– moldean su personalidad y dan forma a sus deseos y sentimientos. Contribuir para que el desarrollo del nuevo ser se dé en un marco de bienestar físico, psicológico, emocional y espiritual, es lo que busca Deepak Chopra en Guía Holística para el embarazo y el nacimiento. Un Comienzo Mágico. Y lo hace siguiendo la sabiduría ancestral del Ayurveda, que define como “un método curativo hindú de más de 5000 años que funciona como manual para que todo ser humano tenga una vida balanceada y vital”.

Unión sagrada

Tan pronto como se van desarrollando sus sentidos, el niño comienza a percibir y a responder a los sonidos, las sensaciones, las imágenes, los sabores y aromas que llegan hasta su madre. Por eso la visión que tengas del mundo se colará a través de tu cuerpo hasta llegar a tu hijo. Así, él aprenderá a asociar los impulsos sensoriales que percibe con sentimientos que lo nutren o, por el contrario, que lo intoxican. Desde la semana dieciocho de vida ya puede oír dentro del útero: el corazón y el estómago generan un sonido de fondo que se vuelve constante. Aunque escucha de manera vaga, se familiariza con tu voz y puede reconocer los tonos de las demás personas de su entorno. De ahí la utilidad de que escuche música o de que le cantes.

Cómo tocar el cielo.

“La meditación, así como el yoga, brinda las bases para un embarazo y parto vividos a conciencia. La comunicación de la madre consigo misma será de gran utilidad para que tenga en cuenta que sus propias decisiones son también las decisiones de su bebé. Si se trata a sí misma con amor y cuidado, estará contribuyendo a un desarrollo sano, tanto emocional como físico de su bebé”, asegura Chopra. Para eso recomienda un ejercicio de meditación con mantras que promueve un estado de relajación y conciencia óptimo. ¿Cómo lograrlo? Lo más indicado es buscar un lugar tranquilo donde nadie moleste ni suene el teléfono. Los pasos a seguir son: sentarse cómoda, apoyar la espalda contra una pared y respirar profundamente unas cuantas veces liberando todas las tensiones del cuerpo. Luego, cerrar los ojos y tomar conciencia de la actividad en la mente. Así irán fluyendo los pensamientos. Luego comenzar a repetir en voz baja la frase “so-jam”. La primera sílaba al inhalar y la segunda al exhalar. Es posible que te vayas quedando dormida. No lo impidas, puede ser bueno. Hacelo durante 20 minutos y antes de abrir los ojos nuevamente esperá unos segundos para que la vuelta a la realidad no sea tan abrupta. Lo útil de repetir un mantra es que es un sonido agradable, sin significado que no desencadena asociaciones ni pensamientos.

Escucha tu interior

Sería bueno que en este período tan particular de tu vida llevaras un “diario de embarazo”. Allí escribirás, cada vez que lo sientas, unas líneas con tus sensaciones. Que sean una expresión sincera de lo que te está pasando, así, al oír tu diálogo interior podrás conectarte con tu bebé y florecer como madre. Será una buena manera de tomar conciencia de las preocupaciones y temores que tenés, además de otros sentimientos de los que no te habías percatado antes. Otra opción es que dibujes para expresar lo que sentís porque no siempre es necesario usar palabras. Una pintura puede asombrar por lo que esconde.

Alimentarse por dos

Según la perspectiva del Ayurveda, la nutrición se agrupa de acuerdo a los seis sabores básicos: dulce, ácido, salado, picante, amargo y astringente. En este sentido Chopra sugiere: “durante el embarazo se debería comer alimentos de todos los sabores, colores y texturas. Además, las comidas deberán ser frescas, deliciosas y preparadas con amor”. Sólo así se alcanzará un equilibrio. Dentro de lo dulce está: la leche, el queso, la manteca, las nueces, el pan, la pasta, los cereales, los vegetales con almidón, las frutas dulces y los aceites. Son ácidos los cítricos, el tomate, el queso, el yogur y los vinagres. Salados, la salsa de soja, los mariscos y las algas. Se considera picante a: la cebolla, el puerro, el ajo, el rábano, el ají, la pimienta, el tomillo, la albahaca, la nuez moscada y jengibre. El brócoli, la acelga, la berenjena, la espinaca, la calabaza, el eneldo, la salvia y la manzanilla son amargos. Por último, son astringentes la manzana verde, los espárragos, los pimientos verdes, los arándanos, la espinaca, las lentejas y los garbanzos.

Contra las náuseas y el insomnio

Los alimentos también pueden cumplir funciones específicas para aliviar molestias. Para las náuseas, el jengibre se puede consumir como té, ya que tiene agentes que mejoran la digestión y la circulación. Rallalo hasta llenar una cucharadita y revolvelo en una taza de agua hirviendo a la que podés agregarle miel. Otra opción es que mastiques un pedacito. También pueden ser buenas la menta, la manzanilla y la canela agregadas al té. Además deberías comer galletitas con sal o una tostada al levantarte por la mañana y evitar los alimentos grasosos o fritos. Mientras que para el insomnio, un baño de inmersión con aceite o sales de lavanda o vainilla suele ser efectivo. La manzanilla en té y la leche tibia también contribuyen, al igual que escuchar música relajante y colocar una almohada debajo de tu panza, entre las piernas. Acostumbrate también a hacer ejercicio físico todos los días para terminar tan cansada como para necesitar dormir.

Nutrición: las claves

– Consumí alimentos sanos.
– Prestale atención a tu apetito. Comé si tenés hambre y sabé ponerte un freno cuando estás satisfecha.
– Consumí proteínas de alta calidad ya que son indispensables para las células, enzimas y hormonas. Se recomienda un gramo por cada kilo de tu peso. Calculá que una taza de leche tiene nueve gramos de proteína; un huevo, seis; 1/2 taza de arroz o fideos cocidos tiene dos igual que una rodaja de pan.
– Elegí alimentos con ácidos grasos omega tres y omega seis, esenciales para el desarrollo del sistema nervioso e inmune del bebé. Abundan en el aceite de girasol y de maíz, así como en las semillas de lino tostadas, que pueden ir en ensaladas o con verduras salteadas.
– Tomá suplementos vitamínicos. Vas a necesitar más calcio, magnesio, fósforo, hierro, vitamina D y ácido fólico.

Flexible ante el mundo

“El yoga es una integración de cuerpo, mente y alma. Practicar las reglas espirituales del yoga contribuye a la integración de todos los aspectos de la persona. Como resultado se obtiene un incremento del balance, la flexibilidad y la fuerza interior”, asegura Chopra. Y en su libro agrega que mejora la flexibillidad del cuerpo y de la mente, reduce tensiones y dulcifica el entorno. Entre las posturas que recomienda para las embarazadas figuran:

Mariposa: Sentate con las piernas dobladas juntando las plantas de los pies. Acercá los pies lo más que puedas a tu cuerpo y sujetalos con las manos. Poné las manos en el piso hacia delante e incliná el cuello, la cabeza y relajá también los hombros. Respirá lento y andá deslizando las manos mientras vas estirándote. Hacelo durante al menos seis minutos respirando lentamente. Luego volvé a la posición inicial. Así estarás flexibilizando la pelvis y esto contribuirá a que tengas un mejor parto.
Cuclillas: Dejá caer todo el peso de tu cuerpo sobre tus talones. Tomate de las manos y con los codos separá las rodillas. Relajá las caderas y dejá colgar la cola hacia el piso. También aflojá la cabeza. Respirá profundamente. Así le estarás abriendo el camino a tu bebé para pasar por el canal de parto.
Niño: Recostate boca abajo sobre tus rodillas con los brazos estirados. Procurá que la panza esté cómoda. Estirá la espalda y respirá. Luego enderezate lentamente hasta quedar arrodillada. Con este ejercicio trabajarás los músculos de tu panza.
Gato y Vaca: Ponete en cuatro patas con las manos a la altura de los hombros, la cabeza y la nuca colgando. Llevá la cadera hacia adentro sintiendo que estirás la zona lumbal. Respirá lentamente mientras aflojás el cuerpo hasta llegar al centro y alinear el cuerpo. Luego llevá la cola hacia arriba dejando caer la panza. Lo importante es que te preocupes por arquear bien la espalda. Elevá la cabeza como si mirases a alguien frente a vos, siempre respirando. Así estarás previniendo los dolores que tanto molestan en esta zona.

Buscando inteligencia espiritual

• Poné las manos sobre la panza varias veces al día pensando en cuánto amás a tu bebé.
• Anotá en un diario todo lo que vayas sintiendo.
• Sembrá un árbol o arbusto ni bien te quedas embarazada. Observalo crecer durante el embarazo y cuando nazca tu bebé cuídenlo juntos.
• Leele a tu hijo historias y poesías en voz alta.
• Hacete masajes con aceites o cuando te estás duchando.
• Escuchá música para relajarte.
• Incluí todos los sabores en tus comidas.
• Consumí al menos una comida a la semana en silencio, con plena conciencia de cada cosa que ingerís.

Fuente: Guía Holística para el embarazo y el nacimiento. Un comienzo mágico. Deepak Chopra.

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