Porteo y Lactancia: Consejos para dar la teta usando un portabebé

Vía Cangureando

 

Así como portear es mucho más que transportar, dar la teta es mucho más que alimentar. Es una forma de nutrir a nuestros hijos con amor, calor, brazos, seguridad, confort. Es una experiencia multisensorial, porque intervienen todos los sentidos. Nos acerca, nos enriquece y nos reconforta.

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Los estudios sobre el Método Madre Canguro han determinado que el contacto piel con piel del bebé prematuro con su mamá promueve la iniciación, la exclusividad y el mantenimiento de la lactancia materna. Gracias a este tipo de investigaciones se ha avanzado aun más y hoy podemos saber cuán importante es el contacto permanente entre madres y bebés (no sólo prematuros).

 

De hecho, una investigación de 2012 citada en este maravilloso artículo comprobó que el porteo favorece la lactancia materna (1). ¿De qué manera? Debido al contacto que supone el porteo se ponen en marcha en el cuerpo materno las mismas hormonas que promueven la lactancia: la oxitocina y la prolactina. La oxitocina, además, es un neurotransmisor y está asociado a “la confianza, el altruismo, la generosidad, la formación de vínculos, los comportamientos de cuidado, la empatía (…) [y] tiene un papel fundamental en el comportamiento maternal” (2).

 

Por otro lado, ir cerca del pecho fomenta la succión a demanda, base de un correcto establecimiento de la lactancia. El porteo permite a la madre conocer las necesidades de su bebé con mayor rapidez. Llevarlo cerca fomenta la atención temprana y la responsividad: no necesitamos que el bebé llore para darnos cuenta de su necesidad de succión.

 

Entonces, ¿cómo amamantamos usando un portabebé?

 

Hay algunas cosas que necesitamos tener en cuenta a la hora de amamantar utilizando un portabebé.

 

La primera, y principal, es que la altura para dar la teta no es la misma altura para un correcto porteo. Para que nuestro centro de gravedad no se desplace (y esto genere dolores) el peso del bebé debe estar pegado a nuestro cuerpo y ubicado en la mitad superior: desde nuestro ombligo hacia arriba. Para dar la teta, en cambio, necesitamos al bebé un poco más abajo.

 

Esto es muy fácil de solucionar. Simplemente aflojamos el nudo, los tirantes o las anillas (dependiendo del tipo de portabebé), colocamos al bebé a horcajadas -erguido- pero más abajo o en posición cuna, en su defecto, y amamantamos tranquilamente. Cuando finalizamos, volvemos a subir y ajustar.

 

En segundo lugar, intentemos que luego de ser amamantado el bebé se encuentre siempre en posición erguida. Los organismos como Babywearing International así lo recomiendan, para favorecer una correcta digestión y disminuir las posibilidades de reflujo.

 

En tercer lugar, es conveniente dejar la cabeza del bebé libre de tela mientras toma la teta. Esto se debe no sólo a cuidar que sus vías respiratorias se encuentren despejadas, sino también a brindarle comodidad y libertad de movimiento. El bebé necesita realizar con su cabeza un movimiento de leve inclinación hacia arriba para ubicar correctamente el pezón en su paladar y lograr una correcta deglución. Tener la cabeza sujeta podría suponer una posición incómoda e insegura.

 

¿Tenés experiencia amamantando con tu portabebé? ¡Contanos y celebremos juntos la Semana Mundial de la Lactancia Materna!

 

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