Portabebés…. de la mano de tu pareja

Fuente: Red Canguro






Artículo de Inmaculada para Red Canguro.


La llegada de un bebé, por 
lo general, conlleva tremendos cambios en la vida de la estrenada mamá, y por consiguiente, en la vida de la pareja. En la mayoría de los casos, fruto del amor de ambos, nace un pequeño ser totalmente indefenso y desvalido que precisa, no sólo alimento, sin o también e igual de importante, calor, contacto, cuidados continuos, amor…
Si la pareja no tenía hijos y tenía por costumbre pasear por la calle de la mano, e incluso, agarrados del talle, se encuentra con que el bebé y el carrito cambian radicalmente sus paseos. El carrito debe ser llevado con los dos brazos y bien agarrado con las manos y debemos estar pendientes para hacer frente a innumerables barreras arquitectónicas, de las que anteriormente, ninguno de ambos miembros, eran por lo general conscientes: escaleras, aceras muy altas y/o muy estrechas, rampas, puertas que se resisten a abrirse y que se nos cierran en cuanto intentamos pasar con nuestro peque en el carrito, ascensores estrechos, pasillos en tiendas y comercios donde casi no caben dos personas que se cruzan (por tanto, menos todavía un cochecito de bebé), garajes públicos de vehículos sin ascensor, obras en la calzada y un largo etcétera; sin hablar si intentamos hacer una excursión o eramos aficionados al senderismo. Con todas estas dificultades es impensable intentar ir de la mano de tu pareja si tenías costumbre e incluso ir al lado de ella y de tu hijo/a.
El uso de un portabebés cambia la escena radicalmente, puesto que te olvidas de las barreras arquitectónicas, y además, puedes volver a pasear compartiendo en intimidad dicho paseo con tu pareja, de la mano y mirando ambos la carita del bebé, posiblemente dormido suavemente mecido por el movimiento del paseo y el contacto íntimo con mamá o papá. Momentos que nos llenan de ternura y que compartimos con una sonrisa con nuestra pareja y una mirada cómplice, orgullosos ambos de ese pequeñín/a fruto de su amor.
El bebé va creciendo y los gestos de cariño que ve en sus progenitores cuando van paseando, se convierten en algo absolutamente cotidiano y normal en su vida. Llegará un momento en que será también capaz de dar besos y caricias y de solicitarlos a la persona que lo portee en ese momento e incluso de la que va a su lado de la mano o del talle; compartiendo por tanto cariñosos y emotivos gestos familiares. Mientras, aunque los momentos de intimidad de la pareja no son tantos como lo eran antes o son más breves, podrán ser complementados con otros gestos de cariño y compenetración en los paseos con su bebé, que cuiden y fortalezcan la unión y el amor de la pareja.


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