10 Consejos para portear desde el nacimiento

(Vía Cangureando)

 

Portear desde el nacimiento siempre es lo más aconsejable. Los beneficios son múltiples. Los bebés recién nacidos reciben todo lo que necesitan: calor, movimiento, sonidos corporales, sensación de seguridad y confort. Lloran menos, duermen mejor, regulan su temperatura corporal y optimizan todos sus sistemas, reduciendo, por ejemplo, los cólicos y molestias gástricas. Y para quien portea las ventajas son también numerosas, y entre ellas quiero mencionar que el porteo ergonómico desde el comienzo ayuda a fortalecer progresivamente los músculos y a mejorar la postura.

 

Entonces… ¿Qué tenemos que tener en cuenta para comenzar a portear a nuestros recién nacidos? ¿Cuáles son los problemas más frecuentes con los que se enfrentan las familias y cómo solucionarlos? Para responder a estos interrogantes escribí 10 consejos. ¡Espero les sean útiles!

 

  1. Elijamos el portabebé adecuado. Este es el consejo número 1 en todo sentido. Ya hablamos en este post sobre los portabebés indicados para recién nacidos y bebés pequeños. Por supuesto, debemos optar siempre por un portabebé ergonómico. Las opciones son varias, ¿cómo elegir? Sería ideal que cada familia pueda probar las distintas opciones antes de decidirse. En esta entrada más info. Debemos pensar quién usará el portabebé, en qué ocasiones, si estamos dispuestos a comprar más de uno, etc. Elegir uno que nos haga sentir cómodos, seguros y confiados es fundamental. Pidamos referencia de las marcas locales según el país donde nos encontremos.
  2. Aprendamos a usarlo. A veces no basta con mirar videos o que el vendedor nos muestre cómo se utiliza. Si aun no estamos seguros busquemos ayuda. Podemos acercarnos a un taller, pedir asesoramiento personalizado o bien contactar con grupos de padres expertos en porteo. ¡Hoy día es muy fácil! Ayudo a coordinar un grupo en Facebook donde damos asesoramiento continuo a madres y padres de todo el mundo. Los invito a conocerlo. Aprender a usar correctamente nuestro portabebé es clave para portear en forma segura, respetuosa y ergonómica.

 

  1. Escuchemos a nuestro bebé. No me canso de decirlo. Cada individuo es único y cada bebé tiene sus propias necesidades y preferencias. Conozcámoslas. Si es caluroso o friolento, cómo le gusta que lo carguen, si prefiere ir muy cubierto por la tela o no, etc. Y estemos preparados para que estas preferencias se vayan modificando a medida que crece. Probablemente al nacer quiera estar 24 horas pegado a mamá pero a los 3 meses prefiera ir mirando a su alrededor. Podemos variar la posición en base a este crecimiento, acompañando y respetando su desarrollo y sus necesidades (de eso se trata el porteo también).

 

  1. Pensemos en la estación del año en que vamos a portear. Esto es importante no sólo para elegir portabebé correspondiente, sino para averiguar con tiempo cuáles posiciones son mejores para soportar el calor o el frío y que el clima no nos tome por sorpresa.

 

  1. ¿Tu bebé llora cuando querés portearlo?Esta es una consulta muy frecuente. Muchos padres incluso desisten inmediatamente creyendo que a su bebé no le gusta el porteo, lo cual es muy poco probable. Lo que sí sucede es que, sobre todo al comienzo, cuando los padres están aun aprendiendo, los bebés notan la falta de práctica y se sienten inseguros. Esto se corrige simplemente con práctica y tiempo. También tenemos que tener en cuenta que el bebé no debería ser colocado en el portabebé si tiene hambre o alguna otra necesidad no cubierta. Otra cuestión muy usual es el movimiento. Si al colocarlo en el portabebé llora o está molesto probemos comenzar a movernos. Es muy frecuente que el movimiento los calme de inmediato. Por supuesto debemos chequear que no hayamos cometido algún error y la postura sea incómoda o esté presionando demasiado alguna zona de su cuerpo.

 

  1. ¿Tu bebé no quiere tener la cabeza sostenida por la tela? Esto es más habitual de lo que parece. Son muchos los bebés que no quieren sentir sujeta su cabeza. Por un lado, no es demasiado preocupante porque la postura ergonómica con la espalda curvada en forma de C protege las cervicales (pueden comprobarlo mirando el techo de pie y luego intentando hacerlo en cuclillas). Pensemos que las madres africanas portean sin sostén cefálico desde el nacimiento. De todos modos portear sin sostener sus cabecitas suele ser incómodo y generarnos inseguridad. Es por eso que podemos busca la alternativa de crear un “cuellito” que de soporte a su nuca e impida que la cabeza se mueva de un lado a otro. En la foto que sigue les doy una opción sencilla: colocar alguna tela enrollada y envolverla con el canto del fular. Esto puede hacerse con distintos nudos y también puede replicarse usando la cola de la bandolera en el caso de que estemos porteando con ella.

 

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  1. Tengamos en cuenta la ropa(de ambos). Los mejores tejidos para un bebé recién nacido son aquellos suaves y naturales, como el algodón. Si vamos a portearlo debemos también estar atentos a qué ropa usamos sobre nuestro propio cuerpo, ya que estará en contacto con el bebé. Evitemos tejidos sintéticos o que puedan irritar su piel, prendas con botones o broches que queden sobre su cuerpo y ropa muy abultada que impida una correcta tensión del portabebé. Abriguemos “por arriba”, como ya recomendé en este otro artículo. Además, siempre que sea posible dejemos sus pies libres. ¿Sabían que durante los primeros meses los bebés tienen más sensibilidad en sus pies que en sus manos? Estar descalzos tiene muchos beneficios para ellos. Y no sólo eso: además les resulta mucho más cómodo al ser porteados. Los pantalones tipo patita o ranita, con piecito incorporado, hacen que al colocar al bebé en posición erguida y ajustar, la tela del pantalón también se ajuste y genere presión en sus pies. Esto les resulta sumamente incómodo. Si hace mucho frío podemos optar con pantalones sin pie y medias.

 

  1. No abriguemos en demasía. Una prenda de algodón y el portabebé suele ser suficiente, aun en invierno (recordemos que es mejor abrigar “por arriba”). De esta manera podemos desabrigar con facilidad si entramos a un espacio calefaccionado y además es mucho más sencillo acostar al bebé si se quedó dormido sin tener que comenzar a desvertirlo. Muchas veces el exceso de abrigo es fuente de incomodidad para el bebé porteado.

 

  1. ¿Y para dar la teta?Amamantar en el portabebé puede parecer muy fácil pero tiene sus trucos. No intentemos hacer todo junto. Aprendamos primero a portear y, de a poco, también a dar la teta porteando. En este post de mi maestra, más info. La altura óptima para estas dos acciones no es la misma. Para poder amamantar deberemos bajar la altura y con ello nuestro centro de gravedad, lo cual podría traernos dolores lumbares. Comencemos a practicar de a poco hasta que encontremos la mejor manera para hacerlo. Por seguridad evitemos que el bebé tenga su cabeza presionada por la tela y tengamos siempre la certeza de que sus vías respiratorias están despejadas. Y recordemos siempre volver a la altura correcta y a la posición erguida cuando el bebé haya finalizado.

 

  1. Paciencia, paciencia, paciencia. Portear sólo requiere práctica. La primera vez que vi un fular tejido casi me pongo a llorar (bueno, es una broma, pero me costó un poco entenderlo). Nada se aprende de la noche a la mañana y este arte ancestral está un poco extinto por estos lados. Busquemos información, contactemos a otras familias porteadoras, concurramos a talleres o pidamos una asesoría personalizada. No nos desanimemos. Con tiempo y amor todo se logra.

¡Feliz porteo para todos!

 

Noelia Schulz de Cangureando, Asesora oficial para CQM.

 

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